Bolivia recibe la medalla que menos quería

24 de Marzo de 2010, 01:03

La Paz - Bolivia.- Esta vez la premiación fue en acto público, en ocasiones anteriores, este tipo de ceremonia fue privada, de manera que todo quedaba entre dirigentes y deportistas que conocían el caso. Ahora, a través de los medios de comunicación se comentó el hecho de que tres tenismesistas fueron expulsados de la Villa Olímpica en Medellín por escándalo público, entre ellos el propio presidente de esta federación deportiva.


¿Qué habían hecho? Se tomaron sus copas, retornaron a la Villa Olímpica en estado de ebriedad y acompañados de dos señoritas, a quienes les entregaron credenciales falsa,  para poder franquear la puerta de ingreso.


Para colmo de males, la jefa de Misión, Norma Herbas y el propio Presidente del Comité Olímpico Boliviano, Jorge España, quisieron ocultar el hecho, es decir cohonestaron este vergonzoso acto al pedir que el hecho no trascendiera, que no se expulsara de la villa a los transgresores de la norma y hasta pidieron que se los dejara competir. En otras palabras, para España y Herbas este es un hecho común y se debe dejar hacer y dejar pasar.


La medalla ya está colgada en nuestro cuello, porque Bolivia se adjudicó esta presea de la conducta inmoral e indecorosa. Es fácil deducir que abundarán los comentarios y los pedidos de sanciones ejemplares, pero este no es un tema reciente y merece explicaciones y cortar de raíz este tipo de males.


Para empezar, este es la gota de agua que colmó el barril, ya no del vaso, y Jorge España Ortiz, presidente del Comité Olímpico Boliviano, debe ser expulsado y con ignominia del deporte, porque suficientes males ha causado y por el bien del deporte urge sanear esta esfera, junto a él la citada Jefa de Misión, que al menos ha viajado en 20 ocasiones bajo el pretexto de presidir delegaciones a Juegos Olímpicos, Panamericanos, Odesur y Bolivarianos, porque casos como los anotados también se produjeron en el pasado.


También urge una renovación total de los dirigentes de federaciones, quienes han elegido a España una y otra vez velando más sus propios intereses que por sus disciplina, de manera que aquellos dirigentes que estén más de cinco años al frente de su entidad deben dar un paso al costado sin que medie excuse alguna.
Los deportistas en cuestión, entre quienes está nada menos que el Presidente de la Federación de Tenis de Mesa ya tienen el castigo suficiente y probablemente dejen esta disciplina deportiva, que nos les reditúa medios económicos, pero les exige decoro y respeto para el país.


Pero el problema mayor está en la conducción y el establecimiento de líneas políticas deportivas para el país. Jorge España aprovechó la inocencia de las actuales autoridades del deporte para imponer el número de atletas, disciplinas y condiciones para el viaje a Medellín. A estos Odesur y por méritos propios no deberían haber asistido más de 50 deportistas.


El cambio de las estructuras del deporte nacional pasa por una renovación radical de las autoridades, incluidas las departamentales y municipales, la mayoría de las cuales llegan a esos cargos por beneficios políticos y afinidades a las autoridades estatales y municipales, de manera que pasan los cursos vestibulares del deporte durante el ejercicio de su gestión; así, el deporte boliviano va patinando sobre ese lodo año tras año, década tras década. El deporte boliviano debe ir al quirófano para extirpar los tumores, tratar sus enfermedades y si es necesario pasar por un estado de convalecencia, lo que supone dejar de asistir a algunos eventos internacionales.
Ernesto Murillo Estrada
Es filósofo y comunicador social.

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