“El progreso de Chile pasa por el progreso de Bolivia”

23 de Marzo de 2018, 07:02

El ahora senador chileno Alejandro Guillier ocupó el segundo lugar en las elecciones presidenciales de 2017, y hace algunas semanas, antes del inicio de las audiencias orales por la demanda marítima boliviana en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), reflotó la propuesta de los años 70 de dar una solución al reclamo de Bolivia a través del canje territorial.

Aún está convencido de esa posibilidad y ayer, luego de la primera intervención de Chile, expresó su esperanza de que concluya esta etapa   para que su país y Bolivia reconstruyan sus vínculos.

“Confío en que pasado lo de La Haya, con reglas más claras, reanudemos (las relaciones) porque nosotros somos vecinos y vamos a seguir siendo vecinos. Yo le digo que en el norte nosotros tenemos cariño, simpatía e integración, muchas familias bolivianas han vivido en Chile, se casan chilenas con bolivianos y viceversa, tienen hijos, y hay una relación estupenda”, afirmó el legislador chileno.

Durante una conversación al salir del Palacio de la Paz, Guillier indicó: “Entendemos la preocupación de Bolivia, también simbólica además de práctica, por una salida al mar”.

Senador, ¿cuántos años pasarán para que suceda ese escenario de diálogo que anhela?
Se han mejorado las relaciones, y creo que tenemos que hacer un esfuerzo de avanzar en paralelo con la integración efectiva. Nosotros queremos descentralizar Chile y, con esa descentralización, darle mucha más soberanía a los gobiernos regionales para buscar puentes y alianzas con países vecinos. Yo espero que eso también sea un gran impulso a la integración. Lo vimos en las universidades, de hecho hay un tímido proceso de integración de las universidades en el norte de Chile con Bolivia, con Perú y con Argentina, eso hay que incentivarlo, al igual que los servicios hospitalarios. Yo propuse muchas veces un plan estratégico para que la zona norte de Chile sea una zona de integración con una visión más del siglo XXI que del siglo XIX o XX, que es muy dado a esto de la soberanía de los Estados. Los países no se desarrollan aislados, necesitan integración, y creo que hay que crear condiciones para que todo esto se pueda debatir, pero en un plano de igualdad entre dos Estados que, de común acuerdo y por buena fe y voluntad política, siempre busquen la manera de mejorar las relaciones entre ambos.

Y ésa no es la vía de un juicio, sino la diplomática...
Y más que diplomática, política es la diplomacia de los pueblos, la integración. Cuando se generan mutuas dependencias se avanza mucho más rápido, más bien como que lo político viene al final. Acá hemos tratado de construir desde lo político una relación, en la medida de que hay integración social, cultural, política. Ésa —a mi juicio— es la manera de enfrentar este tema que yo espero que algún día se refleje en una genuina integración y satisfacción para los dos países y además integrando a los demás, Perú también es parte de eso y el norte argentino también. Yo tengo una visión del norte de Chile que juega un rol mucho más importante en el mundo globalizado.

Senador, la integración también puede pasar por el hecho de un canje territorial, que usted lo ha planteado, ¿no es una tesis descartable?
No es que yo lo haya dicho, ha ocurrido. Lo ha planteado (Augusto) Pinochet más claramente que otro, otros casos medio discutibles, pero todo es posible cuando las partes ganan y cuando hay una voluntad y una disposición a crecer juntos. La cooperación del siglo XXI, conversar todos los temas y llegar a soluciones amplias, hasta donde lleguen los comunes intereses, están abiertos, pero nos hizo un ruido la forma. Los chilenos somos muy apegados al derecho, somos muy apegados a lo formal; entonces abrir una situación que queda un poco a una suerte de cierta incertidumbre a partir de tratados existentes a nosotros siempre nos va a complicar mucho. Nosotros no vamos a aceptar y, por lo demás, ésa es la base del derecho moderno. Hay tratados, se reconocen los tratados, se puede mejorar, pero eso es la libre voluntad de las partes.

¿Eso significa tocar el Tratado de 1904?
Eso ya dependerá de las autoridades respectivas si encuentran condiciones. No hay que predeterminar el resultado, que es lo que nos advierte la Corte, porque ahí nos fuerzan y bloquean de inmediato, porque si yo digo: “yo abro las puertas, me van a pedir tal cosa, entonces no me atrevo”. Las cosas se van dando y hay que generar acciones políticas, esto no es sólo un tema diplomático o de cortes internacionales.

¿Qué le recomienda a la diplomacia boliviana?
Primero necesitamos hacer un plan, y probablemente los chilenos tenemos más responsabilidad de hacer un plan estratégico de integración con Bolivia, con Perú y con Argentina, una zona norte, una zona globalizada del siglo XXI. Llega gente de todas partes del mundo, convivimos, necesitamos una buena ley migratoria que garantice los derechos de quienes llegan de otras tierras, incluso necesitamos que nuestras universidades tengan un carácter supranacional y que acojan a los mejores universitarios bolivianos para traerlos a Chile en los campos que Chile tiene experticia: minería, energía y trabajar juntos. Los mismos servicios hospitalarios, por ejemplo, yo fui testigo de que unos chicos que habían sufrido quemaduras estaban siendo tratados en el servicio de salud de Antofagasta, ésas son las cosas que hace la diplomacia de los pueblos, más integración cultural, visitarse, sentir que somos parte de un destino común es lo que construye las condiciones para que después se arme la cosa política, y en el norte tenemos más responsabilidad porque somos vecinos, convivimos mutuamente y todos sabemos que en el comercio por Arica el 80 % es producto boliviano, o sea nos necesitamos mutuamente, sobre esa base hay que construir condiciones para negociar en el futuro.

Ustedes necesitan las aguas del Silala, por ejemplo, que también se va a ver aquí en la Corte...
Exactamente, cuando los países desarrollan y se integran al final crecemos juntos porque nos necesitamos y tenemos que instalar, sobretodo los periodistas, y por eso me tomo como una obligación el generar que aquí nadie está perdiendo nada, que todos tenemos que ganar, pero tenemos que ganar respetando el carácter del otro y ciertas reglas mínimas para que esto tenga un buen resultado. Creo que se ha incentivado mucho en la historia la parte política, de repente la cultura y la integración social van creando mejores condiciones.

Pero eso da para largo...
No crea, la globalización se nos vino a todos encima muy rápido. En diez años yo he visto lo que ha cambiado Chile, es un país mucho más abierto, más tolerante, más diverso, y eso nos puede ayudar bastante, también en apertura. Yo creo que nos necesitamos, yo tengo esa absoluta certeza.

El tema del canje territorial lo planteó y fue criticado por ello...
Lo del canje territorial es el reconocimiento de un hecho histórico que tenemos que poner en su contexto, obviamente. Entonces, lo que yo digo es que se ha intentado —yo creo que de buena fe—llegar a acuerdos de distintos tipos, pero no nos amaremos como con una obligación, porque eso nos va a echar para atrás. Mejor es generar confianza y, sobre las bases de la confianza y reafirmando los tratados vigentes, a partir de eso construyamos lo nuevo.

¿Hay que hablar de ceder soberanía a Bolivia?
Es que eso ya sobre bases hipotéticas es muy difícil, buscar cómo mejoramos las relaciones y qué fórmulas se nos dan y que sean mutuamente convenientes, porque una autoridad chilena le tiene que mostrar beneficios a su pueblo. Necesitamos que se generen esas condiciones, ahí vemos qué es posible, pero de que es posible mejorar sí, y tenemos la obligación de mejorar las relaciones entre nuestros pueblos.

Pero éste no es el mejor de los momentos…
La relación está en grado cero, pero después de La Haya tenemos que reconstruir confianza y volver nuevamente, ahí los políticos, los periodistas, todos tenemos que hacer lo nuestro para que se restablezcan las confianzas y sigamos adelante.

¿Qué alternativas hay para la solución del enclaustramiento aparte del canje?
Todas las posibilidades sobre la mesa, pero eso lo tienen que discutir los Gobiernos. Yo no me puedo poner a hacer ofertas, ya que además no tengo la autoridad para negociar nada, y voy a generar ruido, porque en Chile te van a decir: “Primero resolvamos esto y después conversamos de otra cosa”. Estamos en La Haya, veamos qué pasa en La Haya, y después seguimos siendo vecinos.

¿Es optimista para la fase pos La Haya?
Lo pueblos se necesitan, somos vecinos y vamos a seguir siendo vecinos. Yo he estado en Iquique, la Zofri (Zona Franca) tiene una amplia vinculación con Bolivia. El progreso de Chile pasa por el progreso de Bolivia y viceversa, por lo tanto nos necesitamos, pero necesitamos que nuestros pueblos se den cuenta de que nos necesitamos y las enormes posibilidades que se nos abre. Entonces tenemos que crear condiciones más objetivas para que eso se perciba de ambos lados.

¿Hay optimismo en usted?
Yo siempre he sido optimista, lo nortinos siempre somos optimistas. Yo soy de Antofagasta, mi padre ha sido de ahí, mi padre ha trabajado en las salitreras, la historia de mi familia está en el norte, por tanto tengo un gran cariño con el norte. Me encanta esta zona tan cosmopolita, me encanta tener a Bolivia al lado y me encanta tener al Perú y a Argentina. Yo no me siento amarrado por criterios nacionalistas, yo creo que el futuro es globalizado, es abierto, hay que ser generosos, y tenemos muchas cosas que mejorar para crear condiciones. A lo mejor nos han faltado condiciones más objetivas que hagan que todos sientan que se gana llegando a acuerdos.

¿Hay que dejar el nacionalismo?
Sí, porque ahí todos se echan para atrás. Empieza el patriotismo y mire cómo están en Antofagasta. En Arica hoy (por ayer) están haciendo desfiles. Para algunos es un problema.

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