Macron gan贸 la primera vuelta y se medir谩 con Le Pen en el ballotage

24 de Abril de 2017, 07:15

El socioliberal Emmanuel Macron se impuso ayer en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia, y disputará el ballotage del 7 de mayo con la ultraderechista Marine Le Pen, quien quedó en segundo lugar, con lo que el país europeo vivirá un duelo inédito sin la participación de los partidos tradicionales de derecha e izquierda que dominaron el panorama político en las últimas décadas.

La eliminación de la carrera al Elíseo del conservador Francois Fillon y del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, allanó el camino a Macron, al que muchos franceses otorgaron su confianza a último momento porque lo veían con más posibilidades de aglutinar el voto anti Le Pen.

“En un año, hemos cambiado la cara de la política francesa”, celebró Macron, de 39 años, quien con su joven iniciativa ¡En Marcha! se erigió como el candidato para hacer frente a la decepción y frustración ciudadana con la política tradicional. En su búnker electoral y frente a una multitud de simpatizantes que cantaban victoria, Macron, hasta hace unos meses ministro de Economía del actual gobierno socialista de Francois Hollande, aseguró que “no existe más que una Francia, la de los patriotas dentro de una Europa que nos protege”.

PEDIDO DE UNIDAD

“El desafío es abrir una nueva página en nuestro país para que todos puedan encontrar su lugar”, añadió el candidato antes de prometer que intentará “unir” a los franceses para vencer en la segunda vuelta la ultraderechista y anti europeísta Le Pen.

Con el recuento de la primera vuelta todavía en marcha, empezaron a publicarse sondeos sobre el ballotage, que Macron ganaría con el 62% de los votos frente al 38% de Le Pen, según la consultora Ipsos.

En la primera vuelta, con el 96% de los votos escrutados, Macron conseguía el 23,91% de los votos, frente al 21,42% de la candidata de 48 años del xenófobo Frente Nacional (FN). En el tercer y cuarto puesto se ubicaban el conservador Francois Fillon y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, con un 19,94% y 19,56%, respectivamente.

El resultado de las elecciones, las más reñidas y abiertas de la historia reciente de Francia, confirmó los pronósticos de los últimos días de una campaña electoral que finalizó con el sobresalto de un atentado reivindicado por la milicia yihadista Estado Islámico (ISIS), que acabó con la vida de un policía en los Campos Elíseos de París tres días antes de la cita con las urnas. Los franceses votaron bajo extremas medidas de seguridad, por primera vez con el país en estado de emergencia, que entró en vigor desde los ataques extremistas del 13 de noviembre de 2015, y acudieron masivamente a las urnas.

El hartazgo con la política ha tenido menos peso que la voluntad de los franceses de decidir el futuro de su país en un momento en el que está en juego la preservación de la Unión Europea (UE) y el rumbo que tomará el mundo tras la elección de Donald Trump en EE UU y el triunfo del Brexit (salida británica de la UE) en el Reino Unido.

Macron, un ex banquero y candidato favorito de la UE, es partidario de reforzar el eje París - Berlín, que es el motor del proyecto europeo, y de mantener el déficit controlado por debajo del 3%. Además, si se impone en la segunda vuelta se convertirá en el presidente más joven de la V República.

Su rival ultraderechista en el ballotage tiene esperanzas de convertirse en la primera mujer en llegar a la Presidencia de Francia. Para Le Pen el desafío es también evitar la derrota humillante que sufrió en segunda vuelta su padre, Jean- Marie Le Pen, en 2002, cuando tras eliminar sorpresivamente en primera vuelta al primer ministro socialista Lionel Jospin perdió en el ballotage frente a Jacques Chirac, quien se impuso con más del 80% de los votos. “Yo soy la candidata del pueblo”, aseguró Le Pen, tras celebrar los resultados que la colocaron en el ballotage.

Hace 15 años, la llegada de Le Pen padre a la segunda vuelta generó protestas contra el Frente Nacional en distintos puntos del país. Tras confirmarse que su hija logró ayer un resultado histórico para la extrema derecha, las barricadas comenzaron a levantarse en la plaza de la Bastilla con el mismo propósito. La policía disparó a los manifestantes con gases, pero no evitó que tuviera lugar otra manifestación espontánea en la Plaza de la República, a la que se sumaron cientos de personas. “Macron, Le Pen, la misma mierda es”, coreaban los manifestantes, en su mayoría jóvenes que llamaban a la “resistencia antifascista”.

La líder del FN es el temor de los mercados y de la UE ya que quiere convocar un referendo para salir del euro a sólo seis meses de asumir el poder. También propone cerrar las fronteras, limitar la llegada de inmigrantes, imponer una tasa a los contratos a los trabajadores extranjeros, bajar la edad jubilatoria de vuelta a los 60 años, mantener las 35 horas de trabajo semanales, conseguidas por el socialismo, y priorizar los productos nacionales en la Constitución.

El conservador Fillon y el socialista Hamon fueron los primeros en reconocer su derrota y rápidamente llamaron a sus votantes a optar por Macron en la segunda vuelta del 7 de mayo. Lo mismo hicieron el primer ministro, el socialista Bernard Cazeneuve; su antecesor, el también socialista Manuel Valls, y el actual canciller, Jean-Marc Ayrault.

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