Una ley cercana a la mosaica

16 de Enero de 2015, 09:51

El deporte es esencialmente una actividad lúdica, libre, complementaria en la tarea de formación integral de las personas y, por lo tanto, sus actores necesitan el estímulo permanente; esa es la primera medalla que quiere tener todo deportista.

Éste es una especie de abc del que tienen que partir proyectos, programs y leyes deportivas y parece que el Ministro del área no ha entendido a ello.

Ha elaborado una ley o ha mandado a elaborar un anteproyecto, que además adolece de un diagnóstico básico, que debe ser esencial a la hora de considerar cualquier proyecto, porque cada sociedad, país y cultura tiene una forma de responder a las actividades del tiempo libre. Hoy por ejemplo, a nuestros jóvenes les gusta más bailar e ir al internet, por ende, se debe partir de esta premisa.

Al presentar el anteproyecto, el Ministro del área expresó que "Esta nueva Ley nos va ayudar a establecer un nuevo marco regulatorio. Al igual que Oscar son muchos deportistas en varias disciplinas deportivas que se ven perjudicados por ese hecho de no responder a las determinaciones, en este caso, del presidente de la Federación Boliviana de Ciclismo”,  dijo y se refería al caso del deportista Óscar Soliz que no pudo viajar a una competencia por divergencias con un dirigente del ciclismo que está anclado 30 años en ese deporte.

Lo que dijo el Ministro está bien, pero se queda en el árbol y no ve un bosque profundo que debe divisar desde su butaca.

Ha creído que haciendo un dictado de leyes con carácter mosaico se tenía el instrumento ideal (las 613 leyes mosaicas regulaban cada aspecto de la vida y sociedad hebreas y de ellas 10 son  fundamentales y las conocemos como los Mandamientos; la mayoría de ellas dice, no, no, no).

El deporte es decir sí, cómo el Estado apoya, cómo incentiva, cómo estimula, cómo puede asistir a las federaciones y no colocar restriccciones de viaje, informes económicos y hasta prohibir que los dirigentes reciban una compensación por el tiempo invertido. Bien podría el Ministro dar el ejemplo y trabajar ad honórem.

Perdió valiosos elementos de análisis luego de asistir a los Juegos Bolivarianos, observar el rendimiento de los deportistas en Trujillo y explicar el por qué de los malos resultados, las carencias, privaciones y comparaciones con los vecinos, pero no hizo tal cosa, se quedó mudo y escondió la cabeza. Lo propio pasó con la intervención de la selección femenina de fútbol que tras las goleadas evidenció que no es suficiente concentrar a las jóvenes un mes e ir al torneo para recibir goleada; tampoco hubo análisis ni reflexión de lo acontecido; solo el silencio y el tiempo escondieron los errores.

Es lógico que los dirigentes critiquen esta ley, que renieguen por el listado de prohibiciones y pidan que redacten otro documento bien consensuado y con espíritu de apoyo a los deportistas. Parece que el Ministro no entendió la naturaleza del deporte.

Sin apoyo no se puede ir adelante, sin el concurso del Estado, no se va muy lejos; basta hacer una lectura del Dakar 2015. Es importante construir campos deportivos, pero antes está el deportista, el dirigente, el técnico, los formadores; es a ellos a los que debe favorecer una ley.

Qué lástima que el Ministro haya perdido tiempo y dinero.

Ernesto Murillo Estrada

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