Jorge Villanueva: Sobre la atención en hospitales del Estado

10 de Junio de 2013, 06:24

Cuando los años transcurren y las hojas del almanaque son arrancadas con más frecuencia, en nuestros organismos empiezan a surgir algunas dolencias. “Ya aparecen las goteras”, dicen unos; “Juventud, divino tesoro, te vas para no volver”, escribió Darío; “La vida empieza a pasar las facturas de lo hecho en la juventud”, afirman otros. Lo cierto es que, transcurrido más de medio siglo de vida, ya uno se convierte en asiduo paciente de médicos, enfermeras y hospitales.



Y es así que tenemos nomás que acudir a los hospitales del Estado donde, eso sí, “el que no cae, resbala” y con mayor razón los beneficiarios del Seguro Social. Al asistir a esos nosocomios hemos observado lo siguiente:


HOSPITAL OBRERO No. 1


Esa nominación tiene ahora el Hospital Obrero de Miraflores, edificación construida el año 1955 durante la presidencia de Víctor Paz Estenssoro y que con el paso de los años, poco a poco va quedando pequeño por la afluencia de pacientes.


- Lo más destacable es la buena voluntad y atención de médicos, enfermeras y demás profesionales de la Salud, predisposición que tiene algunas dificultades debido al excesivo número de enfermos que requieren atención. Ese aspecto origina que un médico dedique pocos minutos a un paciente porque un grupo numeroso espera su turno. Por lo tanto, es fácil darse cuenta de que el Hospital requiere de mayor número de médicos. “Día a día aumentan los enfermos y no así los médicos”, dijo alguien en una fila de espera.


- El vademécum no está actualizado y, lógicamente, no existen medicamentos con últimos adelantos y descubrimientos científicos.


- Hemos podido averiguar que el Hospital tiene un solo tomógrafo (aparato para obtener imágenes radiográficas del organismo) para miles de pacientes, el mismo que ya estaría siendo utilizado por muchos años con los riesgos de un desperfecto.


- La programación para análisis de sangre, ecografías y otros aspectos se prolonga por varias semanas debido al elevado número de pacientes.


- En lo concerniente a la atención en urología, la ciencia médica ya utiliza el denominado tratamiento de fotovaporización con rayos láser, una técnica moderna de “última generación” que al parecer (salvo error u omisión), aún no llegó al Hospital Obrero.


- La sección de Emergencia es la más requerida. Ahí la atención no tiene descanso y la actividad es adecuada, intensa y permanente.


- Otras salas de gran expectativa son las de cirugía, donde expertos profesionales de la Medicina se esfuerzan para salvar vidas humanas.


Un aspecto que no hemos podido comprobar: más de un paciente observó un aumento notorio de empleados administrativos en desmedro de profesionales médicos (¿será que ahora se otorga cargos por recomendaciones políticas para ganar adherentes?).


- En estos tiempos en que el control de personal se realiza en forma electrónica, en el Obrero aún siguen “marcando tarjetas” de cartulina ante la mirada atenta de dos o más observadores de pie, que después de entradas y salidas su “trabajo” es aliviado.


- ¿No sería necesario ordenar la construcción de otro hospital similar al Obrero No. 1 (y más amplio), ahora que se habla de la existencia de mucho dinero, aún para gastos innecesarios? (¡ya para qué mencionarlos!).


CONCLUSIONES


Para mejorar la atención médica estatal es necesario construir y ampliar ambientes adecuados; contratar mayor número de profesionales de la Medicina; mejorar el equipamiento con máquinas de “última generación”; y actualizar el vademécum, entre otras necesidades.


Que el espíritu de Hipócrates interceda ante el Supremo Creador para que estas sugerencias sean atendidas oportunamente.
El Diario


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